¿Cree ud. en el sistema democrático?

 Daniel Aksman

Psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana.

Tres veces insistió la periodista de TN con la pregunta al candidato más votado. 

Este año se cumplen 40 años del retorno al sistema democrático, y no puede responder con un claro“sí”.

Milei, que vocifera ser moral y estéticamente superior al resto, no cree en el sistema democrático, solo cree en la libertad de mercado. “Libertario” se hace llamar, disputándoles el término a los socialistas utópicos del siglo 19, que son como los socialistas, ese excremento humano, según se expresa.

Pero no está solo. ¿Quien lo financia? Además de grupos empresarios, financieros y sistemas de medios, uno de los mayores aportantes es la fundación “Atlas- para una sociedad libre”, una organización que cuenta en la actualidad con sede en noventa y ocho países con sus respectivos Think Tank, que apuntalan políticas liberales y a sus candidatos, realiza operaciones destituyentes  y avala dictaduras del pasado.

“…dicha fundación comienza con los “socialistas fabianos”, se emparenta con el ascenso de Mussolini al poder y se continúa con el llamado movimiento libertario, sustento de candidatos ultra derechistas.  

Todo lo que se oponga a la libertad de mercado Milei no lo quiere. Pero si la libertad de mercado se impone al estado de derecho, estamos frente a un discurso totalitario.

Su programa neoliberal de gobierno no es una novedad en Argentina. Lo nuevo es el carácter totalitario que promete.

El Discurso Capitalista que Milei representa en una forma paroxística, se trata de un rechazo de lo imposible y de sostener la relación al Todo. Su neoliberalismo se presenta como un discurso único, que sacrifica las partes en favor del “todo”. 

Pienso que la fascinación que su semblante de ira y enojo produjo en una amplia franja de ciudadanos, sobre todo de jóvenes, por la angustia que se vive, no es sino otro ejemplo de lo que significa el sacrificio de una generación al goce de los dioses oscuros. ¿Se los podrá calmar? No lo creo. Lacan recuerda que hay pocos que no sucumben a la fascinación del sacrificio propio, en el deseo de colmar la falta de un Otro, ese dios oscuro por el cual se sacrifican. La historia enseña que eso desembocó en la tragedia nazi.  

Es imprescindible que las fuerzas democráticas que existen se hagan oír en la Argentina, y digan que “no”, a semejante proyecto.

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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