Gustavo Sobel*
La democracia es el mejor modo de tratar los discursos del odio que hemos encontrado en la Argentina. ¿Por qué está fallando en esta ocasión?
Un outsider de la política, una pantomima mal representada del líder, un marginal con una presentación bizarra y un discurso pobre e insensato que estaba destinado a captar el voto escéptico e irónico de los desencantados, resultó ganador en estas elecciones primarias. ¿Qué pasó?
Hay, sin duda, razones muy válidas para entender el fenómeno a partir del enojo de un electorado muy afectado por la crisis política, social y económica que atraviesa nuestro país. Sin embargo, la emergencia de estos liderazgos trasciende las cuestiones locales. El fenómeno Milei continúa una serie en la que se verifica como la hipermodernidad es un terreno fértil para el surgimiento de estos líderes de una derecha populista. ¿Cómo entender estos fenómenos desde el psicoanálisis?
En “Psicología de la Masas y análisis del Yo” Freud retomó el estudio de la sugestión al abordar la cuestión social. Allí plantea que la producción del líder y la masa suponen un lazo libidinal que une a los individuos entre sí por vía de una identificación al líder y otra entre pares. Se destaca en su elaboración la función del Ideal del Yo como soporte libidinal de la identificación al líder. Con estas hipótesis Freud logró dar cuenta del funcionamiento de los fenómenos de masas en el curso del siglo pasado. Con ella se puede explicar, por ejemplo, cómo la propaganda política a través de los medios de comunicación masivos (emergentes en esa época) fueron determinantes para el surgimiento del nazismo.
En la actualidad el lugar de los medios de comunicación masiva es relevado por las redes sociales. El uso de los algoritmos y la inteligencia artificial, la producción por parte de la ciencia de un “Otro artificial”, ha permitido un nuevo modo de sugestión que logra prescindir del recubrimiento agalmático del objeto que en otros tiempos le otorgaba el Ideal. Bajo tales condiciones las masas se aglutinan a partir del odio a un enemigo común con prescindencia de los lazos de amor entre pares y con el líder.
Es nuestro compromiso como psicoanalistas incidir sobre estas nuevas formas de la sugestión para oponernos, del modo más firme, a la proliferación de los discursos del odio.
*Gustavo Sobel es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana.
Fotografía seleccionada por el editor del blog.