¿Libertad o vida?

María José Borgogno

Córdoba, Adherente del CIEC

Gran parte de la sociedad argentina ha proclamado presidenciable, a un personaje con propuestas de tono virulento, reminiscencias de políticas económicas ya fracasadas.

La amenaza de vulnerar los pocos derechos conquistados queda opacada por el grito de libertad. ¿De qué quiere ser libre el hombre común? ¿Qué lo aliena?[1]

Instante de ver, una sombra fascista se alza frente nuestro. ¿Qué diferencia habría entre este resurgimiento de la derecha, de aquella Alemania NAZI, o de los linchamientos de las plazas públicas de la edad media o los muertos de la inquisición?

Freud advierte que la renuncia pulsional no siempre es por un ennoblecimiento de las pulsiones; a veces sólo hubo una represión por conveniencia. La presión de la civilización puede posibilitar que las tendencias pulsionales inhibidas se abran paso frente a alguna ocasión oportuna[2]. Así se trata él de explicar los horrores de la 1ra guerra mundial.

¿Cuál es la especificidad de esta época? ¿El plus de goce, entre alienación y separación, ha encontrado un huevo de serpiente en el discurso capitalista? ¿La plusvalía, entre ciencia y tecnología, no cesa de acentuar el estrago consumista?

Las tiranías, los gobiernos totalitarios de los últimos 200 años se han contrapuesto al esfuerzo democrático de la civilización. Paradojas del capitalismo

¿Qué libertad ilusiona al hombre común que nos habita? ¿Una libertad sin pérdida, tal vez?

Lacan nos enseña que saber perder es un proceso, la separación posibilita dejar caer, que algo se pierda; y lo lleva al colmo: dice “es parirse”[3].

Como psicoanalistas sabemos que esto se juega cada vez.

Debemos estar a la altura de la época. Nuestra posición, más ética y vital que nunca, del lado de la defensa del estado de derecho. Una libertad vivible.

[1] Lacan, Seminario 11, Editorial Paidós, 2006, pág. 220.
[2] Freud, Consideraciones sobre la guerra y la muerte, Editorial Biblioteca Nueva, 1981, pág. 2106/07.
[3] Lacan, Seminario 11, Editorial Paidós, 2006, pág. 221

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

Scroll al inicio