Superhéroes

Verónica Carbone*

 “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”, Gramsci

Todo el mundo es loco. Elecciones: resultados sorpresivos, ocultos para algunos. ¿Qué dicen? El 90 del 30 % de los electores del candidato más votado son jóvenes entre 17 y 30 años. Juventud atravesada por la tecnología. El discurso capitalista y tecnológico incita al individualismo, pero también a las locuras. J.-A. Miller dice que han emancipado a lo real de la naturaleza y que cunde el desorden. Lo simbólico no funciona de la misma manera. No se trata de lamentarnos con el recuerdo de un orden perdido, sino de cómo leer este impulso contra sí mismos. Ellos –silenciosamente– han gritado su descontento, ya no aceptan el orden ni la interpretación tradicional. Empujados a la ruptura de lo establecido con una pasión del ser: el odio, que quiere borrar las diferencias entre lo que se quiere imponer y lo que “ya fue”.

Una sociedad sin reglas, un hacer y mostrar que cada uno puede ser “mi ley” propia.

Hace mucho tiempo que prevalece la mostración sin pudor de un goce sobre la vergüenza de los deseos más escondidos. Vida contemporánea regida por el consumo y la satisfacción inmediata, donde se espera que el Otro provea lo que la sociedad empuja a consumir. Con el saber en el deslizamiento de un dedo que otorga, vía la pantalla, ubicar sin esfuerzo lo que, en ese momento, se supone, se quiere.
Vivir en un mundo de superhéroes no tradicionales. Hoy, no es una ficción en celuloide. No tienen que ser justicieros enmascarados, son oscuros personajes que vociferan un individualismo supremo: “haz lo que quieras, como quieras, cuando quieras. Libertad, libertad, libertad”.

Hemos observado candidatos con símbolos de represión que amenazan imponer un orden de hierro a la sociedad que, además dicen, va a ser libre.

Alguien se convierte en superhéroe por diferentes circunstancias, algunos aprovechando acontecimientos traumáticos que les otorgan la avanzada tecnología usada para sus fines personales impuesta con aire mesiánico. Se arrogan los superpoderes de revertir el estado económico y social. Sin las características tradicionales: usan uniforme, pelucas, gatos, perros, disfraces como la diputada vestida como Mujer Maravilla. Siempre acompañados de “villanos” que serán vencidos o utilizados según convenga. Eso sí, a los chillidos, y los que los siguen gritan. ¿Esperando qué?

Lacan precisa la locura como una perturbación imaginaria del yo, por eso podemos decir que desborda las estructuras. En el seminario 3 dice “creer en el yo es una locura”, así como “autentificar todo lo que es del orden de lo I en el sujeto es hablando estrictamente […] la antecámara de la locura”.

El “Otro está roto”, según Éric Laurent, no barrado, “dado que el Uno es solo, y es él mismo el que recibe su propio mensaje en forma invertida”.

El psicoanálisis no hace militancia, sino que su ideología es el conjunto conceptual en el que se sostiene.

*Verónica Carbone es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana.

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

Scroll al inicio