LIBERLAND

Roxana Vogler*

 “Yo no meto la pata, yo digo la verdad…la libertad de mercado ante todo”, esgrime el candidato a presidente de los argentinos, Javier Milei, en diversos reportajes donde deja patitiesos a los periodistas cuando lo interpelan sobre su posición política en temas tan sensibles como: la tenencia de armas, la venta de niños y de órganos,  la educación y la salud públicas, la dolarización de la economía, etc.

Evoca la máxima sadiana: “Tengo derecho a gozar de tu cuerpo, puede decirme quienquiera, y ese derecho lo ejerceré sin que ningún límite me detenga en el capricho de las exacciones que me venga en gana saciar en él”[1].

Tal es la lógica que orienta el libertino proyecto de pais,  con el que Milei aspira a someter la voluntad de todos los argentinos.”Liberland”, como se jacta al nombrarlo, sin privarse siquiera de hacerlo disfrazado, jugando o cantando; la tierra libertina que estremece,  por parecerse más a una sátira de humor negro que escenifica una mezcla de sociedad medieval como en “El séptimo sello” de Bergman, con la ciudad futurista de la serie “Futurama”, que a un proyecto político. Pero no es ciencia ficción, se ha llevado más del 30% de los votos como posible propuesta de gobierno. Un orden superyoico infame que privilegia la libertad de los ciudadanos “superiores”, económica, social y estéticamente (¡sí, dijo eso!) por sobre los “inferiores”, donde el libre derecho al goce se propone como imperativo de una nueva ley moral.

Lacan aclara que Sade funda su reino bajo la doctrina de los derechos del hombre: ”Es pues sin duda el Otro en cuanto libre, es la libertad del Otro lo que el discurso del derecho al goce pone como sujeto de la enunciación, y no de manera que difiera del Tu eres (Tu es suena igual que tuer matar) que se evoca desde el fondo matador de todo imperativo”[2].

Me sumo a la aclaración que hace Lacan al respecto de la idea de libertad social: “Que nadie por alguna lentitud, o incluso emotividad, dude aquí de nuestro apego a una libertad sin la cual los pueblos están en duelo”[3].

¿Qué hacemos los psicoanalistas en “esta guerra civil entre maneras de gozar”[4]?  Llevamos adelante la acción lacaniana, “con total civilidad”[5]; tomamos la palabra, alzamos nuestra voz y la hacemos resonar a quien quiera oirla en la Babel de los discursos.

* Roxana Vogler es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana.

Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente: pinterest


[1] Lacan, J., “Kant con Sade”, Escritos 2, Siglo XXI, 2002, p.730

[2] Idem, p.732

[3] Idem, p.729

[4] Miller, J.-A., Todo el mundo es loco, Paidós, 2015, p.32

[5] Ibidem

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