Jorge Chamorro
La degradación
La degradación de la política, de los políticos, de los discursos en los medios y por lo tanto, de la democracia misma, es un antecedente que fundamenta la aparición de un síntoma llamado Javier Milei.
¿En que consiste esta degradación? En la construcción de dispositivos sin consistencia ideológica que cumplen una sola función: acceder al poder. ¿Viveza criolla o consistencia política?. No dudemos que se trata de lo primero. La prueba es que al día siguiente del acceso al poder, comienzan a emerger estas diferencias, que no solo son políticas sino que han lateralizado odios personales.
La utilidad directa sustituye a las ideas y a los proyectos políticos
Las investiduras en las que se sostienen los poderes de la república y de la democracia no se desgastan, sino que se descomponen. Observemos estos efectos. Son múltiples los diputados que no juran por la Nación sino por sus amigos políticos; se constituyen así en diputados de partido, no del país. Esta es una manifestación que expresa una ruptura, con un acuerdo básico y necesario, que todos en una democracia piensen en el país en primera instancia y luego en su partido. Los jueces de la Corte son públicamente atacados por el presidente en decadencia.
Independencia de los poderes o aspiración al autoritarismo
Recordemos que hasta los dictadores de la ultima dictadura se sometieron al peso de la justicia y del Poder judicial y aceptaron sus condenas y las cumplieron.
La liviandad de las palabras: la impunidad
Algunas palabras son actos y por la tanto irreversibles en sus consecuencias. Hay creencias que cambian, esto es normal, lo que no es normal, es hacer afirmaciones públicas con acusaciones gravísimas contra funcionarios del Estado y descartar lo dicho apuntando a la utilidad. Nos podríamos preguntar ¿porqué no? “Perdone, cambié de idea”. La consecuencia de estos movimientos provoca el peor de los daños a todos los niveles: EL DESPRECIO A LA PALABRA DICHA HORADA LA DEMOCRACIA.
Dicen los economistas que la confianza es crucial para el desarrollo de la economía. ¿En quién creer?: en nadie.
La impunidad de los actos realizados nos transmite que muchos de nuestros políticos en el fondo no quieren, no creen, ni en la Republica, ni en la democracia.
Si consideramos que hay elementos antidemocráticos dentro de la democracia, estamos enfrentados a la ruptura de la democracia por otros caminos que los que ejercieron los militares en los golpes reiterados en nuestro país. Este es otro estilo no tan visible, larvado, que camina entre nosotros socavando los cimientos de la democracia hasta su descomposición.
Javier Milei, el hijo prodigo de todos los anteriores
Se trata de una irrupción sorpresiva en nuestro mundo, pero al mismo tiempo coherente. Encarna con sus deformidades, al hijo de la perversión de los padres.
Primer problema: los padres no se reconocen en el cuervo que criaron, creen que hay que combatir al cuervo. Pero los críacuervos apuntan a sacrificar a su hijo desconociendo que ellos lo hicieron. El hijo los denuncia, los llama “casta” y hace su propio proyecto. Hasta allí, un problema familiar. El hijo descarriado, un tanto exótico, es mirado hasta con simpatía por los padres. Javi era solo seguido por otros chicos y por sus hijos de cuatro patas, una especie de murga.
Pero ocurrió que hubo elecciones y los chicos, pero también los grandes, los pobres, pero también los ricos, lo votaron y lo constituyeron en un líder político con aspiraciones ciertas para conducir el país. Chance gardiner vuelve.
Superando a sus propios padres, Javi se convirtió en Javier Milei. Los progenitores dicen que no lo vieron venir. No es sorprendente que no lo vieran venir. La utilidad directa enceguece, en lugar de estrategias, hace tácticas de supervivencia. Los seguidores de estos padres dicen que hay que oponerse al monstruo delirante, tan ciegos como los padres. Menos mal que no son bomberos, porque si lo fueran, no irían al foco originador del fuego, tirarían agua para cualquier lado y se terminarían quemando ellos mismos.
Javier Milei político
Milei, con su discurso autentico y creíble, sostenido con el cuerpo y con fundamentos lógicos de tinte económico, sostenido en un axioma fetiche llamado dólar, hace diferencia con el resto de los políticos que portan discursos precarios, voluntaristas de objetivos carentes de estrategia. Esto explica su triunfo en las elecciones primarias.
¿Qué hacer?
Los síntomas no se matan, se descifran, luego, se sacan las consecuentes estrategias políticas. El centro de la cuestión no es Milei, son los que lo votaron.
¿La democracia está en cuestión?
Hicimos todo mal, decía alguien. Siiiiiii.
La suerte está echada, todos pagaremos los costos de la corrupción, de la impunidad, de las manifestaciones de los que usan la palabra para arruinarla.
Milei gane o pierda, estará en el juego.
Ya no podemos decir “que se vayan todos”, porque ya no queda nadie.
23/08/23
* Jorge Chamorro es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Miembro de la Escuela Brasilera de Psicoanálisis
Fotografía seleccionada por el editor del blog.