César Beltrán
Miembro 2023, política juventud
“Tenemos la disociación entre el Moisés racionalista y el Moisés inspirado, oscurantista, del que apenas se habla. Pero fundándose en el examen de las huellas de la historia, Freud solo puede encontrar una vía motivada al mensaje del Moisés racionalista, en la media en que ese mensaje se transmitió en la oscuridad; es decir, en la medida en que ese mensaje estuvo relacionado, en la represión, con el asesinato del Gran Hombre” (Lacan, 1959/60, p. 217)
Del que apenas se hablaba, al menos hasta antes de las elecciones primarias, era del candidato a presidente J. Milei. El fenómeno Milei, como lo nombran los medios de comunicación, sorprendió a los periodistas especializados y, a la población en general, que no supieron leer el mensaje que se transmitía en la oscuridad.
El mensaje de Milei porta la disociación ¿de un Moisés moderno?: por un lado, el mensaje racionalista con argumentaciones como: “La justicia…quiero lograr independencia total en lo económico, el Ministerio de Educación queda dentro de Capital Humano, el CONICET en manos del sector privado, serás exitoso sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad y mejor precio como hace la gente de bien” y, por otro lado, la transmisión por una vía motivada: el odio, como la pasión del ser.
La pasión del ser -o el negro arte del oscurantismo- encuentra las expresiones de la cultura, de la cual se sirve, para representar la expresión de Libertad como el deseo del Gran Hombre moderno, que Avanza, librado del Otro. El virtuoso hace de semblante de la existencia del Gran Hombre Libre a sabiendas de que ya ha sido asesinado.
Lacan, en La ética del psicoanálisis (1959/60), en la clase XIII, deja abierta una pregunta: “¿Cómo debía estar construido ese templo para evitar todas las trampas del arte?” (p.218)
Bibliografía:
• LACAN, J. (1959/1960). Libro VII: La Ética Del Psicoanálisis. Buenos Aires, Paidós.
Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente: “Behind the mask “- A. Lab