Flory Kruger*
El domingo de las elecciones, haciendo la cola para votar, un señor que estaba atrás mío sostenido en un bastón, acompañado por su nieta, me dijo: “yo tengo 95 años, nací en Galicia y me vine a la Argentina después de la guerra porque no había trabajo, ni alimentos, ni futuro en mi país. Llegué acá y todo floreció, encontré trabajo, me casé, me compré una casa, un coche, formé una familia, mis hijos pudieron estudiar y son todos profesionales, y esta nieta que hoy me acompaña, que tiene 28 años, el mes próximo se va a vivir a Europa porque acá no tiene futuro”.
Su pesar y su tristeza me hicieron pensar que los argentinos hoy estamos frente a un serio riesgo. Los resultados absolutamente inesperados de las elecciones del último domingo, nos enfrentan con un personaje extraño, apasionado, que valiéndose de expresiones como casta, libertad, dolarización, nos asegura que salvará a nuestro país con su proyecto. Posición que invitó a que sus seguidores, en el cierre de campaña vociferaran: “que se vayan todos”.
Esto marca el hartazgo del pueblo argentino frente a los diferentes gobiernos que en lugar de sacar al país de la pobreza, lo único que han conseguido fue profundizarla.
Sorprende que Milei haya ganado en pueblos recónditos del país, donde sin lugar a dudas, desconocen su proyecto, sólo los alienta una esperanza, la de tener una vida mejor. No les importa sus ideas, ellas ocupan un lugar secundario, lo que los seduce de este peligroso personaje mesiánico, disruptivo, un poco loco, es volver a tener trabajo, educación, salud y comida que es lo hoy está faltando.
Este resultado es, no solo el emergente de realidades previas, sino que será también instituyente de nuevas realidades y es ahí donde tenemos que saber cómo orientarnos. Recordemos que las PASO no significan una decisión electoral definitiva, sino que es un esquema pensado para ampliar la base participativa. Esto significa que todo está abierto. Lo importante es sostener una Argentina democrática que pueda realizar los cambios, no de la mano del mesianismo, sino desde una posición de control y moderación.
*Flory Kruger es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana.
Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente: Pinterest