INCIDENCIAS POSIBLES EN LO SOCIAL

La imagen es del artista Sebastián Pastorino

  Rosa Edith Yurevich

                                                          Carmen Llarens

                                                          Cecilia Mariani

                                                          María Carlota Nocetti

                                                          Natalia Rovera

¿Cuál es la ideología que sostiene un psicoanalista cuando quiere incidir en lo social? ¿Qué segregamos cuando segregamos?Con estas preguntas partimos para investigar el tema: La segregación y los cuerpos. La frase de la Proposición de 1967 donde Lacan transmite que la extensión depende de la intensión con “s”, es un axioma que hizo impronta. Al transitar la experiencia analítica, la intensión, sería posible incidir sobre el otro, la extensión. La segregación es inherente al ser hablante en tanto estructural. A pesar de ello, no estamos exonerados de la responsabilidad que nos compete frente al malestar en la civilización y por ende, de ser posible, incidir en la contingencia que se ha producido en lo real. Encontrar una “nueva brújula” tal como lo plantea Miller en Una Fantasía.  

En un coup, un golpe, los velos se desgarraron, aquello que estaba escondido salió a la luz de manera bruta. Bruto en tanto lo más real. Acontecimiento traumático, “acontecimiento de tierra» como dice J.A. Miller, un colectivo. 

            Mientras la pandemia producía una perplejidad inédita, nos sumergía en una incertidumbre jamás vivida y la cuarentena se reglamentaba como una medida de prevención, asistíamos a los primeros momentos de la segregación (establecimos un orden pero sucedió todo al mismo tiempo, no fue evolutivo):

1-Psicosis-autismo

            Los Centros de día y los hospitales de día fueron cerrados, sin mediación alguna.  Sujetos fuera de discurso, psicosis y autismos en todas sus modalidades, quedaron a la vez fuera de lo que les daba un cierto asidero a la vida, un cierto lazo con el otro que lo soportaba en su pesada carga de angustia.  Incidimos allí. ¿De qué manera? Nadie tenía experiencia en ello. ¿Cómo inventar un sistema de contención? Sostener a las familias ,a los sujetos, acercarles material, conservar las sesiones, las llamadas o video llamadas aunque no quisieran hablar, del otro lado del teléfono estuvimos para cada uno. Las reuniones entre los Centros fueron muchas.  Inventar, crear. Los  practicantes del psicoanálisis no retrocedieron y pusieron su cuerpo.  A la distancia física, promovimos el acercamiento social.  

2.1 Niños y adolescentes

La segunda franja de segregados estuvo encarnado en los pequeños y los adolescentes. Las escuelas cerraron bajo el lema: «los niños son portadores”. Se volvieron “invisibles” al sistema y de ese modo, ¿podríamos pensar que  se les “robó” algo de su goce? Las consecuencias las comenzaremos a ver prontamente. Con asombro asistimos a las aperturas de los casinos pero no las escuelas. Una pregunta que nos formulamos fue: ¿no debía considerarse al docente un trabajador esencial? 

2. 2 Cambiar lo necesario en la escuela.

A  partir de la entrevista que realizara Hilda Vittar a Francesco Tonucci  “llevamos la escuela al núcleo” 

Abrimos el diálogo pensando en ¿cómo puede incidir el psicoanálisis en estos tiempos donde los niños, jóvenes, docentes y padres se ven desafiados a “hacer escuela” bajo estas nuevas coordenadas? 

Evocamos a Freud en su conferencia 34 dejándonos orientar por los superlativos que escribiera respecto de la aplicación del psicoanálisis a este campo: “…es importantísimo, ofrece grandísimas esperanzas para el futuro, quizás  es lo más importante de todo cuanto el análisis cultiva. Me refiero a la aplicación del psicoanálisis a la pedagogía”

Volvimos a pensar en las tres profesiones imposibles, la de educar es una de ellas y estamos  en  tiempos donde esta tarea pareciera tornarse más irrealizable aún.

La eterna  búsqueda del cambio en  la escuela, se impone hoy como  urgente. La educación entró en emergencia. La pandemia mostró en “carne viva” lo obsoleto de muchas prácticas que en poco o nada respondían al deseo de aprender. Sin embargo hay muchos docentes, niños y familias que se han atrevido a cambiar sin que ninguna Ley de Educación marque por dónde ir. Prácticas creativas, orientadas por la brújula de la educabilidad, por el creer en no saber cómo educar frente a esta contingencia.Si la escuela no ha respondido a las necesidades educativas por ser concebida para educar a todos los ciudadanos por igual, pensarla hoy, en la virtualidad, como el instrumento más fuerte que un país democrático tiene para recuperar las diversidades alojadas en cada ciudadano, constituye un desafío mayor. “Tarea para la casa” que no podrán afrontar solo docentes, niños y familias desde el distanciamiento entendido como  soledad. 

3-Adultos mayores “Edad media”

El tercer grupo segregado fueron los de 65 años en adelante. ¿Cómo fue posible incidir? Rosa Yurevich fue invitada a escribir junto a otros, para un diario, La Voz del Interior  y este breve texto tuvo resonancias. Lo tituló “Es necesario el tiempo” y dice :”el tiempo es una variable presente desde el nacimiento. Sin embargo, es sólo cuando toca algún límite, para cada uno distinto, que se produce una contracción del mismo y se entiende su plus de valor. La pandemia ha puesto sobre el tapete ese plus de valor, principalmente para los +65años. Tiempo para vivir, tiempo para morir, es una elección del humano. Nos autorizamos en nosotros mismos, somos autosuficientes. La eliminación o la reducción de los derechos ganados nos conducen a un fenómeno de segregación. El distanciamiento es físico, no social. Es precisamente el social al cual el de “mayores de 65” no le es posible resignar porque es su valoración del tiempo, ya sabe, ya ve que “le queda poco hilo en el carretel”[1]

4- Last but not least el “Virus analítico”

La decisión de continuar, esa especie de “virus analítico” que padecemos también. Continuar desde el consultorio privado para aquellos que aceptasen llamada o video-llamada. Cada uno eligió lo que prefería. También algunos eligieron suspender.  La brújula que nos sostuvo fue que el psicoanálisis es una práctica sin estándares pero no sin principios. Y este principio creemos que es la única “ideología” posible para un psicoanalista: la de la orientación lacaniana.

5-Hacer conversar el discurso científico con el del psicoanálisis.

Transitando el curso Extimidad de Miller nos encontramos con que la experiencia analítica demuestra que existe un hiato, una ruptura, una falla de la causalidad entre la articulación significante, entre el saber y la investidura libidinal y que ésta es en definitiva la definición de extimidad. A su vez dicho hiato en el seno de la identidad señala que el drama del sujeto es no lograr estar plenamente en su casa, y eso es estructural. Entonces el sintagma “Quedate en casa” como fue escuchado? Se volvió una paradoja.

Desde que comenzó la pandemia, el cuerpo fue noticia en todo su esplendor. El aislamiento social operó sobre los cuerpos, pero, tal vez cuando la ciencia de alguna manera creía que podía manejar o tener control del cuerpo, algo se expresa en el mismo como un real que no se puede abordar por ninguna práctica científica, es decir, que algo queda por fuera.

Así, a partir de comprender que la segregación es estructural, y que “la ambición científica es carecer de extimidad”, incidir  interrogando los mitos que la ciencia ha ofrecido como respuesta  a este  real, es lo que nos convoca.

Hemos escuchado dentro de nuestra práctica los más diversos mitos o “delirios” basados en propuestas “científicas”. Un “virus que vino a matar a toda la humanidad”, “un virus inventado para que la gente no salga a la calle” , o bien que “no haya piqueteros», que “los grandes capitales van a colocar un chip dentro de la vacuna que nos controlará”, “un virus programado”. Proliferación de mitos o delirios. Lacan en el Seminario IV cuando expresa la diferencia entre el mito individual y el mito colectivo establece ya un contrapunto entre lo colectivo para la ciencia y lo singular que prima en el psicoanálisis.

6. Diferenciar lo colectivo de lo singular. Entre disparidades y dis(s)aberes

 ¿Cuáles son los efectos en la subjetividad de no poder estar en su propia casa cuando esto es lo que se le pide? El uso de las redes sociales ha puesto el mundo y sus sucesos a nuestro alcance poniendo otro sintagma en juego: “no puedo respirar”. La pandemia es para todos, colectivo. La respuesta es singular, para el psicoanálisis. Posición del “impar” (ser NO par) o desde una posición del “dispar” (ser par diferente).

La brújula, para los psicoanalistas seguirá siendo la orientación hacia lo Real y la ética, la del bien decir. 

Rosa Edith Yurevich es psicoanalista en Córdoba. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL). Participante del Nudo La Patria del Sinthoma


[1] Lapid Marta Adultos mayores. Derechos mayores. La Voz del Interior. Mayo 2020

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