“La segregación en sus relaciones con lo (in)mundo”

Intervención realizada en el Núcleo Zadig, Córdoba (Argentina): La segregación y los cuerpos (*)

Mientras este tiempo raro, dislocado, va transcurriendo, aparecen preguntas que, en mi caso, más que en relación con el virus que nos ha invadido, se refieren a lo que va ocurriendo en la sociedad, en las personas, en el mundo. Reacciones, miedos, fantasmas, etc.  Primero, escribí “Una proposición” (1), un texto breve que relaciona la segregación con la pandemia, apuntando especialmente a los efectos.  

En esta ocasión se trata de una variación sobre ese primer escrito a partir de introducir algunos conceptos más. He aquí unas notas.

Retomo entonces la cita de Lacan que provocó aquel trabajo: “Nuestro porvenir de mercados comunes será balanceado por la extensión cada vez más dura de los procesos de segregación” (2). 

Esta cita de 1967 pone en relación directa los dos términos del título de esta intervención, la segregación y el mundo, a través de la referencia a los mercados comunes, que hoy llamamos global. Tomaremos estos dos términos uno por uno.

Segregación

Hay una buena cantidad de referencias de Lacan a la segregación, todas tiene un interés particular. Escogeremos algunas.  

A mediados de los años ’60, Lacan introduce la cuestión de la segregación en su Seminario El reverso del psicoanálisis, partiendo de la idea que la segregación como concepto tiene su origen en la fraternidad. “Sólo conozco un origen de la fraternidad, es la segregación” (3). 

La fraternidad es presentada como un estar separados juntos, un conjunto separado del resto. Entonces, digamos que la fraternidad es presentada como oxímoron y también como paradoja.  La referencia a Tótem y tabú y a la muerte del padre, se hace evidente.

Fraternidad es definido en la lengua castellana como amistad o afecto entre hermanos o entre quienes se tratan como tales. Por lo tanto, es un afecto que se manifiesta en un determinado lazo. Es decir que, si la fraternidad se origina en la segregación, de alguna manera la segregación genera esos lazos particulares. Esto ya parece relevante: la segregación no se produce sin esos lazos.

Lacan también señala la segregación como una práctica social causada por el discurso científico. No se contradice con lo anterior, es otra vertiente del mismo fenómeno. Por ejemplo, en la Proposición sobre el psicoanalista de la Escuela, Lacan se refiere a la universalización – ¿globalización? –  como un reordenamiento de las agrupaciones sociales producido por la ciencia. 

Y en la Alocución sobre la psicosis del niño, también se refiere a la relación entre el progreso de la ciencia y la segregación, destacando que es el factor que interviene en la época como el problema más candente. Sin dejar de mencionar el racismo, que con total actualidad, se une a lo que llamamos problemas segregativos. 

Los procesos segregativos se generan cuando en la relación con el goce del Otro, ese goce, resulta insoportable. Digámoslo así: el discurso del amo tiende a homogeneizar los goces para poder ejercer el control, es decir, no tolera la diversidad. Sería un “divide y reinarás, pero no dividas de cualquier manera, haz homogénea cada división”. 

Se ve claro en relación con este actual coronavirus y sus efectos sociales; así como en ciertas prácticas pedagógicas que en su ideario inclusivo se generan efectos segregativos inevitables. Los ejemplos serían interminables. 

Hay significantes que producen un reordenamiento creando núcleos exclusivos. Es muy interesante destacar lo irreversible de la estructura: El proceso de segregación se impone sobre la obligatoriedad expresada en la norma. Efectos de lo real. 

(In) Mundo

Es en el Seminario “…o peor” donde Lacan da el giro definitivo hacia el Uno solo y es precisamente allí que habla del mundo. “El mundo gira, marcha, lo real es lo que no anda (4)” dice Lacan.  Al final, encontramos una referencia a la relación del hombre con el mundo: “no hay mundo que sea suyo si no es el mundo que el amo hace marchar sin discusión”. Una vez más, Lacan enseña cómo lo que creemos propio, nuestro mundo en este caso, es lo que el amo indica.  Desde siempre la relación del hombre con ese “mundo suyo” no ha sido más que una ñoñería que está al servicio del discurso del amo. 

Vemos que algo marcha, no se sabe hacia dónde, no hay discusión posible cuando no sabemos con quién discutir, pero marcha. Y cuando un real sin ley comanda, a dónde se orienta el mundo.

En 1974, en la Conferencia de prensa en Roma (5), Lacan nos deja esta perlita que anuncia el porvenir –que ha llegado-: “…es divertido…” así empieza…, “ver a algunos científicos alarmarse, tener miedo y pensar que luego de haber convertido a las bacterias en un instrumento sublime de destrucción de la vida, viene alguien y las saca del laboratorio…empiezan a ver que se pueden fabricar bacterias resistentes a todo y que podrían acabar con los humanos.…  Sería el signo de que el hombre es capaz de cualquier cosa…de su propia destrucción…” 

Recurramos a Miller cuando, en su trabajo sobre la última enseñanza, explica las relaciones del parlêtre con el mundo (6). El significante se introduce en el mundo a través del lenguaje y el efecto es que el mundo se descompone. La sustancia significante aísla la sustancia gozante. 

La relación con la cuestión de la segregación resulta evidente. El lenguaje crea lo in-mundo. A ese mundo descompuesto lo llamamos lo inmundo. El mundo, entonces, sería una versión de la armonía y lo inmundo, otro nombre de la descomposición. Las resonancias con el resto y los deshechos, resultan innegables. 

Parece importante también considerar que el mundo al que nos referimos en los días de confinamiento provocado por la COVID, lo vemos a través de las pantallas. Es un fenómeno global. No es un tema menor. La pantalla es el velo que distorsiona lo real, a la vez que separa y crea ilusión.

Para terminar, una puntuación. El significante descompone el mundo, pero también es el significante que a través del lenguaje percute el cuerpo en una operación por la que el ser existe.  Y como efecto segregativo, un goce ilimitado, es decir sin frontera, que comanda al parlêtre. En este sentido, podríamos decir que lo femenino entendido como lo que nombra al goce como tal, estaría en relación con lo inmundo. 

Pero esta es la investigación por venir. 

Barcelona, España

* Miembro AMP-ELP

patriciaheffes@gmail.com

20/07/2020

(*) Agradezco a Rosa Yurevich y al equipo, esta invitación a participar con una aportación al trabajo que realizan 

(1) Publicado en https://elp.org.es/una-proposicion/

(2) Lacan, J., “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la escuela”, Momentos cruciales de la experiencia analítica, Manantial, Buenos Aires, 1987

(3) Lacan, J., “El Reverso del Psicoanálisis”. El Seminario, Libro 17, Paidós, Bs. As., 1992

(4) Lacan, J., “…o peor”, El seminario, Libro 19, Paidós, Bs.As., 2012

(5) Lacan, J. El triunfo de la religión, Paidós, Bs. As., 2005

(6) Miller, j.- A., Curso inédito “El ser y el uno”, 2011

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